17 de junio de 2026
17 de junio de 2026
RESEÑA REALIZADA CON LA COLABORACIÓN DE MENSA ESPAÑA
Mensa es una asociación de personas de alto cociente intelectual CI, fundada en Inglaterra en el año 1946, presente en España desde 1984.
Los juegos de mesa son una afición enormemente extendida entre los socios de Mensa España.
Autor de la reseña: Borja Cano Ruiz, socio de Mensa España
FICHA
Autoría: Kevin Russ
Ilustraciones: Beth Sobel
Editorial: Flatout Games Colab, edición en español por Maldito Games
Participantes: 1–4
Edad: +13
Tiempo: 30-45'
Precio: 35€
Complejidad: 2,5 / 5
Introducción
Maldito Games comercializa desde hace un tiempo este juego de Flatout Games CoLab en nuestro país como un ejemplo más de títulos con aspecto amigable y mecánicas implacables. Con Calico, nos encontramos ante uno de los primeros títulos de esta exitosa saga de abstractos modernos, ofreciendo una experiencia que se siente increíblemente viva, colorida y, por encima de todo, profundamente cerebral.
Es un juego que entra por los ojos gracias a sus encantadoras ilustraciones llenas de gatos, tramas, colores y colchas de retales; pero que esconde una carga táctica y una exigencia de optimización que te atrapará desde la colocación de la primera loseta. Lo que comienza como una idílica y relajante tarde de costura termina convirtiéndose en una lucha matemática y espacial por encajar el patrón perfecto antes de quedarte, literalmente, sin huecos en tu colcha personal.
Cómo se juega
El objetivo en Calico es confeccionar la colcha de retales más cómoda y vistosa para atraer a los gatos más exigentes y ganar por el camino la mayor cantidad de puntos de victoria. El tablero personal de cada jugador se configura con una cuadrícula de fichas hexagonales vacía, rodeada por un borde que muestra ciertos patrones y colores iniciales para guiar nuestras primeras estrategias.
La mecánica básica es sencilla y fácil de aprender. Para la preparación inicial, cada jugador recibe un tablero de colcha y tres fichas de objetivo de diseño aleatorias (o escogidas según el escenario), las cuales se colocan boca arriba en los espacios hexagonales marcados para cada tablero. Se mezclan todas las losetas de parche en la bolsa de tela y cada participante roba dos para formar su mano oculta, mientras que otras tres se despliegan en el centro de la mesa para constituir el mercado común.
Finalmente, se seleccionan al azar tres fichas de puntuación de gato, junto con sus correspondientes parches de patrón preferidos, y se colocan a la vista de todos las fichas de botones de colores, dejando el área de juego lista para que comience la costura.
En nuestro turno, debemos elegir una de las dos losetas de parche de nuestra mano y colocarla en cualquier espacio vacío de nuestro tablero. A continuación, robamos una nueva loseta de las visibles del mercado común para reponer nuestra mano y una sin mirar de la bolsa para reponer en el mercado común. Por lo tanto, al finalizar cada turno, siempre deberemos tener dos losetas ocultas en mano y tres visibles en el mercado común.
Sin embargo, lo que hace verdaderamente único y complejo a Calico es que cada loseta que colocamos posee dos características simultáneas: un color y un patrón de dibujo. Al «coser» nuestra colcha, puntuaremos a través de tres vías distintas que compiten constantemente entre sí:
Los objetivos de diseño: Al principio de la partida, se han colocado tres fichas de objetivo en espacios específicos del tablero de cada jugador. Estas fichas exigen que las seis losetas que las rodean cumplan ciertas combinaciones (por ejemplo, tener tres parejas de colores diferentes, o seis patrones totalmente distintos). Si logramos cumplir el requisito usando solo los colores o solo los patrones, sumas puntos; pero si conseguimos que cumpla el requisito combinando tanto los colores como los patrones a la vez, el botín de puntos se dispara.
Los botones: Si logramos conectar un grupo de tres o más losetas del mismo color, sin importar su patrón, ganaremos un botón de ese color (3 puntos). Si conseguimos coser al menos un botón de cada uno de los seis colores del juego, recibiremos un botón de arcoíris de bonificación.
Los gatos: En el centro de la mesa se despliegan varias fichas de gatos, cada uno asociado a dos patrones específicos y a una forma geométrica concreta (por ejemplo, un grupo de 4 losetas conectadas, o una línea de 5). Si conseguimos crear esa estructura con los patrones preferidos del felino, este vendrá a dormir a nuestra colcha, otorgándonos una jugosa cantidad de puntos al final de la partida.
La partida fluye de esta manera hasta que todos los jugadores han rellenado por completo las 22 casillas de su tablero, momento en el que se procede al recuento final de puntos.
Dispone también de un modo para un jugador en el que se plantean escenarios y objetivos completos a cumplir antes de terminar de rellenar tu tablero.
Como detalle importante a destacar, no hacen falta todas las piezas de la bolsa para terminar la partida y tan sólo hay 3 de cada combinación concreta de trama y color por lo que, esperar que salga la pieza exacta que cumple todo lo que quieres para una única casilla, que lo haga cuando puedas cogerla (si es que llega a salir) y sin que se adelante nadie más, le da un plus de tensión y recálculo de opciones constante que va a más según avanza la partida.
Valoración
Calico es una lección magistral de diseño de juegos abstractos, demostrando que detrás de una temática blanda y adorable puede esconderse un reto intelectual de primer nivel. Lo más fascinante de su propuesta es cómo gestiona la tensión a través de la escasez de espacio: no somos libres de colocar parches al azar, ya que cada decisión errónea nos penalizará bloqueando huecos vitales para el resto de la partida.
Al ser un juego donde el mercado es visible, la interacción es sutil pero constante, transformándose a menudo en un ejercicio de ataque y defensa donde arrancaremos del mercado esa loseta exacta que nuestro rival necesita para cerrar su gran objetivo, esperando poder utilizarla en alguno de tus espacios o bloqueándola en tu mano a la espera de las que necesitamos.
La satisfacción de encajar esa última pieza que nos otorga simultáneamente un gato, un botón y el doble objetivo de diseño es increíblemente gratificante, fruto de una planificación milimétrica.
La transición hacia los turnos finales es un divertido y agónico ejercicio de gestión de riesgos, donde el azar del mercado de parches puede obligarte a sacrificar una ruta de puntuación para salvar otra. Es un juego vibrante, visualmente precioso gracias al talento de Beth Sobel, y con un puzzle interno tan adictivo que te mantendrá pegado a la silla durante sus intensos 30 a 60 minutos de duración (en función del número de jugadores, de 1 a 4) .
Conclusión
Calico es un juego brillante, con una producción impecable y un despliegue en mesa muy vistoso, capaz de condensar la exigencia de los grandes rompecabezas lógicos en un sencillo tablero de retales. Es muy fácil de aprender en cuanto a sus reglas, pero ofrece una curva de maestría y una dosis de exigencia táctica que te hará encadenar una partida tras otra en busca de la colcha perfecta.
PROS
Profundidad bajo un diseño amigable: Detrás de su estética relajante se esconde un desafío táctico de optimización matemática brillante y exigente.
Triple capa de puntuación cruzada: La necesidad de hacer competir los colores y los patrones para los objetivos, los botones y los gatos genera un puzle mental divertidísimo e intenso.
Gran rejugabilidad y modos: El juego incluye diferentes configuraciones de gatos y objetivos, además de un modo campaña con logros y escenarios que alarga su vida útil enormemente.
CONTRAS
Riesgo de Parálisis por Análisis (AP): Hacia la mitad de la partida, calcular cómo afecta cada loseta a los tres criterios de puntuación cruzada puede ralentizar el ritmo si juegas con personas muy analíticas. Ni contar si no sólo están pendientes de su propia colcha si no también de evitar que el jugador siguiente complete de la mejor manera la suya.
Dependencia del azar al final de la partida: Si necesitas un parche de un color y patrón muy específicos en los últimos turnos para completar un objetivo, dependes totalmente de que la suerte haga aparecer esa loseta en el mercado en el momento en que puedas robarla, obligándote a elegir entre la fortuna, la probabilidad y el cambio de estrategia para conseguir sumar puntos aunque sean menos.
Interacción indirecta: Aunque puedes quitarle piezas a los rivales, cada jugador se centra casi exclusivamente en la optimización de su propio tablero personal.
Como cierre de la reseña, y en nombre de todos los gatos adoptados que forman parte de la familia de Calico, ¡no compréis, adoptad!