2 de enero de 2026
2 de enero de 2026
FICHA
Autoría: Franz Couderc
Ilustraciones: Laëtitia Van Gasse
Editorial: Ludically (distribuido en España por Zacatrus)
Participantes: 2-4
Edad: +10
Tiempo: 20-40'
Precio: 23,95€
Introducción
Transorient Express nos propone un evocador viaje desde Europa hasta Asia a través del mítico tren que da nombre al juego. Inspirado en las travesías del famoso Orient Express, este título familiar nos mete en la piel de trotamundos que compiten por trazar el itinerario más impresionante, coleccionando cartas de destino y cumpliendo objetivos estratégicos.
Diseñado por Franz Couderc e ilustrado por Laëtitia Van Gasse, Transorient Express es un juego rápido, de reglas accesibles y una producción visualmente llamativa, que destaca por el uso de cartas de gran formato con acabados metalizados y pequeños trenes de madera como recurso principal. Es también el primer juego publicado del autor, descubierto durante un encuentro lúdico en los Alpes franceses, lo que le confiere un encanto adicional por su origen casi fortuito. Con una mecánica que recuerda a clásicos como Splendor, de Marc André, pero con un marcado aroma viajero y una estética cuidada, Transorient Express se posiciona como una propuesta ideal para sesiones ligeras y partidas con jugadores ocasionales.
Cómo se juega
En Transorient Express nos convertimos en viajeros que recorren el mundo en tren, visitando destinos emblemáticos y tratando de cumplir ciertos objetivos antes que el resto. La partida se desarrolla en rondas muy ágiles, y termina cuando alguien logra colocar siete cartas de destino en su zona de juego.
Al comenzar, cada cual recibe dos locomotoras de madera cualesquiera y se disponen sobre la mesa varias columnas, cada una formada por una carta de destino y tres trenes, colocados al azar desde una bolsa. El número de columnas siempre es igual al número de participantes más uno. Por encima de esas cartas se colocan otras tantas, formando así dos filas. La inferior es la que usaremos este turno, y la superior se convertirá en la del turno siguiente. También revelamos tres cartas de objetivo que nos marcarán formas específicas de ganar puntos al final de la partida como, por ejemplo, tener ciertas combinaciones de colores, números consecutivos o símbolos de pasaporte.
Durante nuestro turno, debemos escoger una de las columnas y decidir si nos quedamos con la carta de destino o con los trenes. Si elegimos la carta, la añadimos a nuestra mano y devolvemos los trenes a la bolsa; si nos quedamos con los trenes, descartamos la carta. A continuación, de forma opcional, podemos jugar una carta de nuestra mano, siempre que tengamos las locomotoras necesarias para pagar su coste. Al hacerlo, colocamos la carta frente a nosotros y aplicamos su efecto. Puede darnos puntos, trenes permanentes, reducciones en costes futuros o acceso a cartas de equipaje con pequeños bonus.
Solo podemos conservar un máximo de cinco trenes y dos cartas en la mano al final del turno, así que conviene planificar bien cada acción. Cuando todo el mundo ha jugado, se queda una carta sin elegir. Sobre ella se coloca un nuevo tren para hacerla más atractiva, las cartas de la fila superior bajan a la fila inferior y reponemos el tablero para la siguiente ronda.
Así vamos jugando hasta que alguien baja su séptima carta de destino. En ese momento, se termina la ronda en curso y procedemos a puntuar. Sumamos los puntos impresos en nuestras cartas jugadas, los bonus de las cartas de equipaje y las recompensas por cumplir los objetivos comunes. Quien haya logrado construir el viaje más valioso será la persona que gane.
Valoración y conclusión
Transorient Express es un juego que entra por los ojos y permanece en la memoria por su fluidez. A primera vista, su presentación destaca por unas cartas de gran formato con ilustraciones evocadoras, bordes dorados y un acabado metalizado que refuerza su carácter exótico y viajero. La producción, a pesar de su caja compacta, transmite cuidado y elegancia, con un apartado para las cartas pequeñas, una bolsa serigrafiada y los pequeños trenes de madera. Todo ello conforma un conjunto visualmente atractivo y funcional.
En cuanto a sus mecánicas, nos encontramos ante un juego de construcción de motor muy accesible, que toma inspiración de títulos como Splendor, pero le añade un giro más temático y dinámico. La mecánica central (escoger entre una carta o sus trenes asociados) plantea decisiones constantes, sencillas pero relevantes, que exigen una planificación a corto y medio plazo. Esta elección está muy bien resuelta y genera un flujo de juego natural, sin tiempos muertos ni sobrecarga cognitiva.
La gestión de mano y recursos es limitada (solo podemos tener dos cartas y cinco trenes al final del turno), lo que impide acumular sin control y nos obliga a tomar decisiones tácticas con frecuencia. A esto se suma una capa de estrategia en los objetivos, que introducen variabilidad entre partidas y abren diferentes caminos a la victoria, pues nos podemos centrar en secuencias numéricas, en colecciones de colores o acumulación de símbolos de pasaporte.
Uno de los puntos más destacables es su ritmo de juego. Las partidas rara vez superan los 30 minutos, incluso con explicación, y la duración está directamente ligada a nuestras acciones, pues el juego acaba cuando alguien baja su séptima carta, lo que imprime una tensión creciente a medida que se acerca ese momento. Este ritmo ágil lo convierte en una opción ideal para sesiones rápidas o como título introductorio en el mundo de los juegos modernos.
En el lado de las limitaciones, se puede señalar que la toma de decisiones, aunque constante, no ofrece una profundidad estratégica muy elevada. A medida que dominamos el juego, las elecciones tienden a volverse más evidentes, especialmente si la partida se orienta más hacia la optimización de puntos que hacia la interacción. Además, aunque el sistema de objetivos ofrece variabilidad, la repetición frecuente de algunos patrones podría reducir su rejugabilidad a medio plazo si se abusa del juego.
Por otro lado, aunque se adapta bien a todas sus configuraciones, es en partidas a dos donde más brilla. La doble acción por ronda que permite esta modalidad amplía las opciones tácticas y reduce la imprevisibilidad, haciendo más controlable el acceso a las cartas deseadas. En partidas a tres o cuatro, la mayor competencia por las cartas y los trenes introduce un componente más caótico que puede frustrar algunos planes, aunque también aporta dinamismo.
Resumiendo, Transorient Express es un juego elegante, ligero y muy bien resuelto, que destaca por su estética cuidada y su accesibilidad. Ideal para públicos familiares o para quienes buscan una experiencia ágil sin renunciar a decisiones significativas, combina con acierto mecánicas de gestión de recursos y construcción de motor en un marco temático atractivo. Aunque su profundidad es limitada, su buen ritmo y su cuidada producción lo convierten en un título muy recomendable dentro de su categoría.